Mi cuento "Colores" resultó finalista en el
CONCURSO DE CUENTOS CORTOS PARA EDUCAR EN VALORES"
convocado por AMEI-WAECE (Asociación Mundial de Educadores Infantiles) y Hermex Ibérica.
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miércoles, 13 de diciembre de 2017
viernes, 1 de diciembre de 2017
Ahorro de bosques
Ahorro de bosques
El libro digital acarrea historias de éxito que encumbra
a autores desconocidos, podría envilecerse el argumento, alegando que no es
necesario ni conocer el uso de las mayúsculas para subir un libro digital pero
lo válido es que siempre existieron libros que no eran grandes obras ni
siquiera aproximación a lo literario, al menos el e-book no gasta árboles.
Por lo inmediato, avalemos que puede incurrir en una
práctica plataforma de lanzamiento para el escritor, y un sitio de buceo para
el lector, una biblioteca sin arancel que permita luego adquirir el libro en
formato papel.
¿Será éste el filtro a tanta palabra escrita? ¿El
saturado mundo digital?
Si se observan los números, las ganancias poco aportan al
erario del escritor, la mayoría debe alcanzar un número de ventas para que le
reditúen regalías sin embargo, el susodicho autor, de seguro ya invirtió
adquiriendo los libros de otros, con la especuladora esperanza, de que le devolviesen
el favor. En cierre, todos esos decenas de miles de escritores con cantidades
de libros que no alcanzan el mínimo de ventas para percibir la comisión, han
sumado con sus propias ventas y las compras a otros, una interesante virtual contribución,
¿no?
Sin someternos a escrutinios de contar envidiados vueltos
y quién se los queda, este duelo que sobreviene el escritor novel conlleva la
angustia que acarrea todo artista, y alentando que el éxito no se presente
recién en herencia sorpresa para los nietos –el tan mentado éxito necrológico
kafkiano- sino al menos un “rato/décadas antes”, y así lograr llegar a estar
decente para que las fotos se parezcan a la actualidad del escritor cuando escribió la obra.
domingo, 26 de noviembre de 2017
domingo, 12 de noviembre de 2017
Adaptaciones del arte. 1
Adaptaciones del arte
por Rita María GardelliniRita María Gardellini
Mi abuela Josefa, gallega y sabia
–aunque de una sabiduría con límites porque era analfabeta- decía: “Lo barato
sale caro” y también: “Hay economías que no sirven” y me disculpo de antemano,
si las frases no eran suyas pero de ella, las escuché siempre.
¿Y de qué va el tema? Simple: el
arte. ¿Quién sostiene al arte, y por ende a los artistas? En un diálogo con
José Antonio Espinosa (la BiblioEteca) y Alberto Trinidad (Editor y escritor)
se trató el asunto de la piratería, y los libros digitales.
Sí como argumenta Alberto, una editorial con el precio
del libro “debe dar de comer” a: un maquetador, un diseñador, un corrector ortotipográfico, un
corrector de estilo, un escritor, un editor. Y eso para e-book. En caso de
libros en papel, también hay que “dar de comer” con el precio del libro: a un
librero, un distribuidor, el comercial del distribuidor, el impresor, el recepcionista, los
administrativos de la editorial, las empresas de mensajería que llevan los
distribuidores, el jefe de prensa de la editorial…” Y si bien afirma José
“Ahora toca construir una nueva industria más
ligera y más adaptada a las nuevas demandas... Es lo que hay... Cualquier otra
cosa es darse contra la pared.” La
pregunta que cabe, sería, ¿en qué trabajarán todos los anteriores mencionados?
Porque lo cierto es que no estamos señalando gente que vende maquillaje por
catálogo, sino profesionales que demandan años de formación. Olvidemos al
escritor, que parece ser por regla natural un ser que deberá trabajar de
otra cosa para poder subsanar su berrinche de escritura, pensemos si quieren en
algo más sólido, como una empresa.
¿Es
tentador, no? Poder adquirir “cosas que nos gustan, merecemos o no, pero
queremos, a precios ridículos” Y, mejor aún: ¡Gratis! Y aparecerán los
aguerridos testimonios: “la cultura debe ser un bien de alcance popular”, y
es cierto, y más si pensamos en cuando la ópera era música popular; y “que con
los precios de los libros nadie puede costearlos” y también es cierto, ni
mencionar los países de la América latina que deben sumar a todo lo anterior,
el cambio a su moneda y el transporte… no obstante también es una verdad atroz
y arrogante que cuando se adquiere algo gratis o muy económico es porque la
persona que lo realizó no cobró por su trabajo o no recibió casi nada, y
entonces, disculpen mi apoplejía simplona de clase media y trabajadora, no
advierto el avance.
Triste resultado dio el comprar “dos por uno”, nos quedamos sin industrias, sin fábricas, sin mano
de obra especializada, y luego sin profesionales porque marcharon a horizontes
pródigos. ¿Y todo para qué? Para que por un rato pudimos sentir que nuestro
dinero nos otorgaba lujos, y qué ¡lujos! Basura electrónica que no superó la
duración de la pila…
Mis padres iban a ver cine a diario, costaba monedas;
luego llegó la televisión, se realizaron menos películas, se cerraron cines y
entonces, ir al cine resultó oneroso. En el intermedio, aparecieron los vídeos
y luego los reproductores de DVD; uno sustituyó al otro y ahora, ambos se
encuentran gratis en Internet.
Mis padres iban a bailar con orquestas en vivo, los
discos de pasta no eran económicos; luego empezaron a adquirirse a precios
módicos, populares y las orquestas desaparecieron; cuando ya la industria
discográfica era próspera aparecieron los grabadores, las cintas podían
reproducirse, hubo menos discos y estos pasaron a ser costosos; luego surgieron
los CD, que también podían copiarse; y llegamos al actual que es directamente
bajar música.
Y ustedes podrán decirme que tanto el músico como el
actor cuentan con el teatro y los recitales, y su actuación en vivo es su obra
más preciada, y no deja de ser emblemático, en la era virtual sólo genera
ganancias el arte en vivo, pero, ¿y, el escritor? El libro en papel era un arte al acceso de
todos, incluidos los bolsillos delgadísimos de las economías latinas, dado que
la música o las películas hace bastante que se habían dejado de comprar desde
que se pueden piratear y lo real es que la pintura o la escultura nunca
permitió su venta masiva, más allá de las paliativas reproducciones; entonces,
¿nos deberemos resignar a que también el libro resulte un lujo? Ni mencionar a
los escritores ignotos, los emergentes, los tímidos que no acusan una
idiosincrasia mediática que les permita promoverse en las redes, ¿una empresa apostará por ellos y jugarse los salarios? Resulta incluso más
redituable traducir un éxito extranjero –ya trae publicidad, difusión y hasta
puede venir de la mano de un filme- que arriesgarse con un escritor que no lo
conoce nadie. No es necesario ser
economista para advertir que si las editoriales comienzan a cerrar y sólo
subsisten las muy importantes, el libro pasará a ser sólo para el primer mundo
o los que viven como en el primer mundo, un retorno a la época medieval de los
incunables.
Y la cultura subsidiada por
el estado puede resultar o no; ¿quién decidiría qué publicar, qué apoyar, qué
publicitar? ¿Habría que ser amigo, conocido o del partido de quién? O aún más
horroroso escribir dentro de los parámetros de “…” Lo idílico resultaría
habitar en un estado que genere bienestar económico y permita a las
editoriales aflorar y arriesgarse con escritores inéditos; y del mismo
modo, lectores que puedan adquirir libros sin tener que privarse; un estado que
provea una educación tan esmerada y de calidad que los alumnos resulten
lectores exigentes y desde allí, determinen el éxito de un libro, no del
paquete mediático; un estado que ofrezca un patrimonio de bibliotecas donde
prime la diversidad para que el lector decida qué leer.
martes, 24 de octubre de 2017
¿Necios de muladar o emprendedores perseverantes? ¿Cómo reconocerlo o reconocerse?
¿Necios de muladar o
emprendedores perseverantes?
¿Cómo reconocerlo o reconocerse?
Si es un necio lo más usual es
que le haya interesado reconocer a los otros, pero no desespere, que tal vez
pueda estar equivocada. La invitación es que siga leyendo y lo averigüe.
El necio y el emprendedor suelen
confundirse por esa energía inagotable que los acompaña, en el necio esa
energía será utilizada para lograr que el resto opine como él y en el
emprendedor para hacer lo que quiere o se necesita, que no es lo mismo.
Realizar lo que quiere hacerse, tomar una meta y alcanzarla, demanda persistencia,
tenacidad, entrega y todos los extremos de paciencia posibles, “el poder hacer no
es lo mismo que el pretender poder mandar”.
La manera más sencilla de identificar
a un necio es cuando se le oye acusar al otro de “siempre querés tener la razón
/ vos, nunca escuchás”, porque él así lo siente, no encuentra el beneficio creativo
del diálogo sólo percibe a un opositor, a alguien que quiere frenarlo y
detenerlo y al verlo así: sólo le resta, ¡enfrentarlo! Como no consigue un
argumento válido usará el más simple y efectivo: acusar de su propio defecto. En
su inseguridad, no advierte que en la explicación se encuentra la solución no
en los gritos o en el imponer su visión de las cosas.
Pero cuidado, y en especial, de no
caer en la simpleza de asumir que los necios son personas a las que no se las
catalogaría como inteligentes, el problema no es la parquedad de luces sino la
carencia de ver que no existe la amenaza de debilidad cuando se modifica lo que
se piensa porque la otra idea es mejor.
Hay necios bíblicos de una
terquedad que ha sido comparada por siglos con el animal que debe vivir en el
muladar pero más allá de todas las simpáticas o nefastas anécdotas que se
puedan asociar al asunto lo práctico es advertir el desperdicio de energía,
porque esa energía que insume mantener esa postura, de coincidir tanto empeño con
lo que resultara útil, tendríamos solucionada el hambre en el mundo pero cuando
no es así… invertirla en mover una montaña en lugar de escalarla o rodearla… ¿se
aprecia la inutilidad del gasto? Amén de lo que frenan al otro, a ese otro que
puede: si es un emprendedor, insumirle en degastes estériles porque siendo su
motor la curiosidad, los emprendedores suelen hacer eco a las réplicas tan insistentes;
y no es porque duden sino por su simple espíritu colaborativo y curioso.
¿Alguien tan insistente, tan pasional, se equivoca? Advertir que la diferencia
entre obstinación y perseverancia aleja lo que se quiere lograr debería ayudar
como discernimiento, ¿no? Y por eso este devaneo está dirigido a mis queridos
tercos, a esos que ven como enemigo a todo aquel que no coincide con lo que con
tanta seguridad él sabe. Presento esta humilde intentona para que utilicen
esa energía envidiable en algo más fructífero que lograr convencer al otro.
Por favor, no es mi intención que escuchen al otro, creo que lo mejor en esta
situación es escucharse a sí mismo. Sólo al verlo se puede cambiar.
Las personas que hablan en
monólogo apresando los oídos cautivos -lejos de confundirlas con esas personas
brillantes que seducen e iluminan con su encanto, inteligencia o el dote que se
le precie- manipulando e imponiendo suelen recurrir a muletillas que recargan
en el otro su falta de colaboración y trabajo en equipo. El testarudo cierra
puertas a todo aquello que no piense como él en su temor de que lo detengan; el
emprendedor las abre porque sabe que en la diversidad es cuando se avanza, amén
de que su curiosidad es una de sus motivaciones más potentes; sin embargo: ambos
coinciden en un riego porque al primero su necedad le bloqueará avanzar al
ritmo que podría y al segundo, por el desgaste de trabajar en situaciones
estériles que le superan su fortaleza de creador.
En un término no tan medio se
encuentra un tipo de persona que a ambos les resulta difícil de identificar, y
son los que necesitan estar con ellos, absorberlos. Hay personas que precisan encontrarse en un
grupo, resguardadas, protegidas, amparadas e incluso sometidas por alguien que
lidere y mande. El necio va a querer ser líder a toda costa: se impone y
presiona, humilla y vanagloria, y se desdibujan los límites. Lo ridículo y en
el mejor de los casos, y augurándole buenas intenciones, es que el necio va a
caer en la chatura de esta trampa porque la obsecuencia de ese grupo de
seguidores no le permite crecer ni cambiar nada, esos oídos endulzados lo
dejarán ciego y porfiado en su razón desrazonada.
En el extremo, el emprendedor ama
el liderazgo, lograrlo con otros, aportando entre todos lo mejor de sí,
sintiéndose cómodos y valorados y le resulta difícil comprender que alguien
quiera por pertenecer a un grupo, ser incluso dominado o silenciado, ¿cómo
puede callarse e incluso mentir, cuando se requiere de él, precisamente que sea
él mismo? ¿Cómo puede ajar el tiempo que tanto
se necesita, en alianzas y estrategias para ubicarse en un grupo que ostente el
mayor poder? Ese poder mandar viciado e inservible que tanto detiene.
¿Pudo reconocerse, reconoció a
otros?
Simple: a todos aunque nos
resulte tan bonito el liderazgo como suena, con sólo advertir cómo va el mundo,
se evidencia fácil quiénes lo van logrando.
“El hacer es lo que lleva al más
nítido de los argumentos
y la cháchara a la más olvidable
de las tertulias.”
Como siempre, a su gusto.
sábado, 30 de septiembre de 2017
Ninguneo y Solicitada de Escritores
Ninguneo
por Rita María Gardellini
por Rita María Gardellini
En relación a la oportuna solicitada de la Unión de escritores y escritoras[i],
a la cual por supuesto: ¡adhiero!, me gustaría sumar tantos otros y variados
ninguneos en que nos vemos inmersos.
En las historias de
ninguneo que sufrimos hasta el hueso, es importante destacar que en Argentina, las editoriales no aceptan manuscritos para su
lectura, así que estamos muy lejos de la historia de J. K. Rowling y los rechazos que sufrió su
“Harry Potter” porque directamente no tenemos inclusión en el rechazo al no ser
leídos. Las editoriales importantes en lo comercial –alcanzada la oportunidad
de contactarlas-, te explican que no pueden asumir riesgos, y que invierten en
un escritor consagrado o muy premiado, uno mediático/personaje mediático o
refritan éxitos de otros países.
Desde ya: Borges y Cortázar tuvieron que pagar por sus primeros libros, y si somos sinceros la imagen que tenemos de Borges no es de su juventud y Cortázar, ¿sin Francia?
Desde ya: Borges y Cortázar tuvieron que pagar por sus primeros libros, y si somos sinceros la imagen que tenemos de Borges no es de su juventud y Cortázar, ¿sin Francia?
Por lo
tanto se balancean opciones:
a-
La “autoedición, autopublicación, edición
cooperativa, ganar un concurso u otros similares en que el autor abonará el
libro o comprará con descuentos los ejemplares”
Contraindicaciones e Indicaciones: Constituye el inicio de
muchos escritores argentinos, en especial, los insolentes que escriben poesía. A
algunos, pagar por nuestras letras, no sólo no nos permite convencer de que
valen el papel y la inversión de una editorial sino que también nos deja un
gustillo de desconfianza por esa ponderación a un ombligo que debemos costear.
b-
Esperar y seguir intentando
Contraindicaciones e indicaciones: Es lento, muy lento; son
avances entre lo aleatorio y miles de esfuerzos, cantidad de angustia que se
sostiene con algún logro signado por lo efímero, y lo que muchos suelen ver
como importante: reseñas, entrevistas, difusión en revistas, blogs, diarios, o
todo tipo de alentadora posibilidad en los medios, se estrella si los libros no
se encuentran en las librerías por ausencia de distribución o son descatalogados.
En esta instancia, el consejo es que se requiere vivir muchos
años, o resignarse a un reconocimiento a lo Kafka, y es un tinte necrológico
que aleja toda posibilidad de manutención.
Acelera obtener un premio, cuestión librada a costos que
suelen ser inaccesibles entre las copias y el correo postal, hecho que se
subsana cuando se permiten los envíos por correo electrónico.
Como dato significativo en la espera: España abre las
puertas, sus editoriales reciben manuscritos, y se logra publicar, lo cual, no
implica que resulte sencillo. Y en este punto, me permito –dado que es mi
escrito- personalizar y mencionar a la generosa escritora española: Montse de
Paz que siempre me alentó a que continuara insistiendo y enviando a las
editoriales, porque hubo años en que sólo me dediqué a escribir, ya había
desistido de intentar que me leyeran o de relacionarme con otros escritores
porque me sentía entre desgarros; no tenía relación el placer que me provoca
escribir, los elogios que recibía de mis azarosos lectores al desahucio que
sentía porque no te aceptan la obra ni siquiera para ser leída y rechazada.
Montse incluso tiene un blog sobre el tema: http://comollegarapublicar.blogspot.com/
c- El
e-book
Contraindicaciones e indicaciones: Es inmediato y no se
necesita ninguna inversión subirlo en líderes como amazon.
Algunas cifras alientan, escritores que venden al infinito y
otros que no figuran más que entre otros similares, en los que parece que se vendieran
y reseñaran entre ellos, y analizado el monto de ejemplares requeridos para
obtener regalías, advertís que el único que obtuvo ganancias fue el portal.
Gracias.
sábado, 16 de septiembre de 2017
Adaptaciones de las relaciones: Era virtual. Cortejo
Cortejo
Hasta el pavo real se esfuerza en el
plumaje
Primero
dijeron que veníamos de una costilla, luego fueron miles de décadas condenadas
a ser las causantes de la ausencia de un hijo varón; finalmente ambas injurias
han sido defenestradas: el sexo del hijo varón lo determina el padre, y aún más
reivindicativo: recién a la octava semana de gestación, la famosa “y”
reorientará el diseño y se fabricara un varón, porque lo cierto es que la
humanidad se inicia como hembra, de ahí las tetillas como resabios en los
hombres. Sus tan mentados testículos devienen de los ovarios y el poderoso
pene del clítoris.
Ausentados
ambos mitos, subyace la misma historia de la humanidad que señala su inicio
como matriarcado ante la relevancia que se le daba a la mujer como productora
de hijos.
¿Entonces?
El macho de la especie acusa más fuerza física y la historia la cuentan los más
fuertes, ¿eso ocurrió?
En
el ahora, la mujer ha soltado la correa, y la libertad no es algo tan simple
como bonito suena.
Son
tiempos de acomodo.
Pero
en esos acomodos: ¿dónde quedó el cortejo?
Los
machos de cualquier especie cortejan a la hembra para procrear; adelantados
unos saltos al plumaje del pavo real o a la imagen del hombre de la caverna que
arrastraba del cabello a la hembra a la cueva, el cortejo actual columpia entre
idílicas fórmulas cinéfilas al porrazo de la colisión anónima.
Y
ese tema ocupa: la libido, el deseo, la
pasión no se sujetan a la nada, conlleva un sutil y enmarañado tramado, en el
que inclusive lo prohibido la alienta.
Sin
el cortejo del varón, ¿qué ocurrirá? Lo disímil no propicia soluciones,
compararlo con un antes incluso acarrea nostalgias.
¿Deberá la mujer realizar el cortejo?¿Por qué alentaría ser “como un hombre”?¡Qué trabajen ellos -diría mi abuela-, yo elijo!
Equilibremos: mis derechos y deberes como
persona, pero sin mitigar mi bella condición de mujer: no tengo tatuado que debo lavar los platos pero sí exijo que me abran la puerta.
Tiempo
de acomodos, millones de acomodos convergiendo juntos. Tironeados y asediados.
¿El amor convertido en un narcótico de venta masiva?¿El amor convertido en una simulación?¿Los mejores cortejos serán artífices de mentira?
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