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martes, 24 de marzo de 2026

50 años



Me salvé por la edad o por la falta de ella; en casa me decía mi papá cuando era una nena: defensora de pobres, no toleraba las injusticias. Derechito a ser carne de cañón.

Nunca he sido violenta, al menos en la física porque hay miradas y lenguas que son peores.

De muy pequeñita, acompañaba a mi abuela Josefa que era analfabeta a la comisaría. Iba a firmar con su huella digital embadurnada en tinta lo que supongo sería un certificado de supervivencia para cobrar la pensión. ¿Por qué lo menciono? La comisaría tenía en el frente un paredón, lo que me lleva a confirmar que en mi casa la ignorancia era un hecho. Jamás mi abuela me hubiera arriesgado.

Lo de la avioneta enredada con los cables y cayendo en una casa a menos de una cuadra quedó en anécdota para los chicos que estábamos en la vereda viendo pasar a todos los que venían a curiosear, cantidad de autos también, incluso mis tíos que vivían en Arroyito; o en la de mi hermano que se salvó por un pelo cuando saltaron el tapial para verlo de cerca y salieron justo antes de que explotara porque un vecino les gritó. Los años explicaron que voló muy bajo intentando avisar para que huyeran porque iba a haber una redada. ¿Quiénes eran los que tenía que escapar? ¿Había panfletos?

Las publicidades ofrecían el “somos derechos y humanos”, incluso recuerdo las postales de la revista Gente para que enviáramos al exterior.  La fiesta del Mundial, yendo a calle Mendoza y subiéndonos a una camioneta que nos acercó al Monumento.

Las Malvinas. Los simulacros subiendo a la terraza cuando la ciudad quedaba oscura, los chocolates, las cartas y las bufandas que se enviaban. La Maratón de 24 horas con una Pinky interrumpiendo su medicación y levantándose de la cama: oro, joyas, autos, televisores; lo más similar a las damas mendocinas.

 

Con los años le pregunté a mi mamá si ellos sabían algo, me contó -ya en plena democracia- que una señora de la iglesia que ella conocía había sido detenida por averiguaciones por uno de sus hijos. La señora le decía que “salvo violarla porque era muy vieja” … la salvó el padre Santidrián que aseguró que ella no tenía nada que ver, también rescató a otros. Debe ser tremendo conocer la realidad, ser una buena persona y poder hacer lo mínimo y con cuidado de no ser otro a los que hay que ayudar.

Mi papá me dijo que uno de sus compañeros había sido detenido, él le preguntó qué haría si se cruzaba al torturador por la calle. Le respondió “cruzo de vereda”.

50 años.

¿Llegaré a ver una generación, en la que se les diga a las criaturas, que si ocurre algo malo recurra a un policía en ayuda? ¿En la que los militares evoquen ser héroes que defienden a la Patria? 



50 años

Me salvé por la edad o por la falta de ella; en casa me decía mi papá cuando era una nena: defensora de pobres, no toleraba las injusticias....